sábado, 15 de marzo de 2014

La casa de los Toraño

Casa de los Toraño. Foto: José A. Longo Marina
Esta semana contamos con una magnifico colaborador, Armando Rodríguez al cual muchos conoceréis,  cuyos conocimientos sobre Villamayor son extraordinarios. Su primera aportación nos da a conocer como era la casa de los Toraño y la familia a la que pertenecía. Es un verdadero placer su lectura tanto por el contenido como por la forma del mismo, que hace su lectura sea muy amena. Gracias Armando por compartir con nosotros tus recuerdos y gracias a María Victoria Rodríguez, su hija, por hacérnoslos llegar.

CASA DE LOS TORAÑO EN VILLAMAYOR


Texto de: Armando Rodríguez Rodríguez

La casa está situada en el camino que va desde la carretera general hasta el río Piloña, donde éste se cruza por un puente que fue construido en su día para la primera fábrica de Chupa-Chups.
La finca en la que fueron construidos la casa y sus jardines, partida por la vía del ferrocarril, comprendía todo el espacio que delimitan por el norte el río Piloña, por el sur la carretera general, por el este el camino que atravesando la vía férrea llega al Piloña, y por el oeste el río Pequeño o de la Cueva.

El matrimonio don Ángel Toraño y doña Mercedes Álvarez tenían 4 hijos varones: Ángel, Ramón, Celio y Carlos, y 3 hijas, Mercedes, Amparo y Agustina, todos ellos muy buenas personas.No conocí a don Ángel, pero sí a doña Mercedes, que era hermana de don Eduardo el promotor y propietario del palacio de Sotiello y de las fincas aledañas, y prima de las propietarias de la Tiendina en Villamayor. Entregado por ella, que era muy dulce y amable, me comí yo el primer plátano de mi vida.


De los hijos, Ángel murió soltero. Ramón se casó con una Dindurra de Gijón y murió tras una operación de una lesión de rodilla originada en un accidente de tráfico. Celio, que era médico, se casó con Charo Osorio y ha muerto hace unos años. Y Carlos, dentista, con Ángeles Cepeda, de Infiesto, y fue el último de los hijos en habitar el chalet hasta su muerte; con él me unió desde la infancia una profunda amistad que se mantuvo a pesar del tiempo y la distancia.De las hijas, Mercedes se casó con Silvino Argüelles, médico de La Felguera; Amparo con Pepito Cardín, comerciante de Infiesto; y Agustina se casó con Antonio Fernández, abogado de Gijón, que en Madrid fue subdirector general de seguros.

Puente del lago. De izq. a dch.: Angelín el de la Tienda Nueva, Armando Rodríguez, Luis Muñiz (maestro), Pepito "Cocinillas" (maestro) y Fito Sánchez. Foto de Armando Rodríguez Rodríguez


La casa debió ser construida a principios de los años 20 del pasado siglo, por encargo de esta familia, cuyo capital procedía principalmente de los negocios de don Ángel en Cuba. Además de la casa, cuya belleza es todavía visible, hay otra construcción separada y de parecido estilo, que comprendía unas estancias en la parte superior y en las traseras un molino hidráulico que accionaban las aguas desviadas del río Pequeño en el Campillín anterior a Carúa, detrás de la casa de don Modesto Rubín; estas aguas desviadas pasan por el fondo de la plaza donde se celebraba el mercado de ganados, cruzan el camino de la Requexada, entran en la cerca de los Fabián, donde también hay otro molino, cruzan la carretera general y entran en los jardines de los Toraño, todo subterráneo, hasta desembocar en el lago y siguen por debajo de la pista de tenis de tierra batida, primera que hubo en Villamayor, para alimentar el molino antes citado, desaguando en el Piloña por la finca que hay entre la vía y el río.

Angelín y Fito Sánchez. Foto de Armando Rodríguez
El lago, donde siempre había buenas truchas, es muy bonito, de forma casi redonda; está atravesado por un puente elevado de madera, por el que se accede a una pérgola circular, desde donde se podía disfrutar del panorama acuático. El puente tenía la elevación suficiente para que bajo él pasara una barca de remos. Por cierto, que quien era invitado por primera vez a pasear en la barca era situado siempre de espaldas al sentido de la navegación de manera que no se daba cuenta de que el remero le hacía pasar entre las ramas de los sauces llorones que bordeaban el lago y que se hundían en el agua, acariciando al resbalar bien mojaditas la espalda del neófito.

En el jardín de la casa y muy cerca de ella, aún deben conservarse restos de una fuente de azulejos cerámicos, en la que caía el agua a través de las bocas de unas grandes ranas, también de cerámica, que según me dijo Agustina, la hija pequeña, ella misma se había encargado de recoger para que no se deteriorarán aún más.
Aunque el paso del tiempo ha maltratado mucho los exteriores, aún conserva todo el conjunto una buena muestra del esplendor de la casa y el jardín.

Estado actual del jardín. Foto de José A. Longo Marina

1 comentario:

  1. Por favor me gustaría saber mas de la vida de ángel toraño en cuba

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