viernes, 15 de noviembre de 2013

Villamayor escenario literario

Revista Asturias
La Academia de la Llingua Asturiana en una de sus publicaciones facsímiles reproduce este texto ambientado en la parroquia de Villamayor. Este cuento fue escrito por Pedro González Ludeña, dentro de una serie de micro relatos llamados Cosiquines pa pasar el tiempu,  fueron publicados en la  Revista Asturias de Buenos Aires  en 1922.

Se trata de un cuento picaresco en el que un tal Carusu engaña a don Xuán sacándole los cuartos para después gastárselos en ...


“Cosiquines pa pasar el tiempu”: Esta ya cuayó.

Asturias, xineru de 1922 (nº21): Cuentos humorísticos de Pedro González Ludeña, autor de munchos testos asoleyaos nesta revista y también n’El Progreso de La Habana.

COSIQUINES PA PASAR EL TIEMPU

 

 “Esta ya cuayó”

 

Carusu disfrutando de su engaño
Había en el pintoresco pueblo de Villamayor (Piloña) un hombrecito jorobado y feo, con más conchas que un galápago y sin otros parientes, como él decía, que su mujer y sus dientes.
Le llamaban por apodo Carusu; sabía, según afirmaba el sacristán, más gramática que Nebrija, y desempeñaba el cargo de enterrador.
Algunas veces se descuidaba en su cristiano oficio por estar al lado del tonel; no encontraba sitio más atopadizu. Un día venía de Miyares contrapuntiáo por no sé qué palabras tuvo con un mozu de Torín.
Al pasar por las Huelgas encontró al respetable y anciano D. Xuán conversando con una distinguida señora, y al Carusu se le ocurrió una feliz idea.
- ¿Cuayará? Probemos pa quitar el mal humor.
- D. Xuán – dice el Carusu con acento compungido y apoyándose en el cayado que siempre llevaba como compañero inseparable – a ver si me da una limosna, aunque sea poco, pa unu que tá muy necesitáu.
- ¡Hombre, quien es!
- Ya lo diré luego; agora tengo mucha prisa.
- Toma una peseta; por la tarde ya me informarás.
- Dios-i dé el cientu per ún – exclamó el Carusu, y dando media vuelta se encaminó a la taberna de la Trocha donde esmorgó un quesín de afuega el pitu, un bollu de aperrón y bebió dos tarreñes de sidra.
Cuatro días estuvo don Xuán sin ver el pelu al Carusu, y una tarde, camino de Pesquerín le echó el alto.
-  Oye, buena pieza; ¿quién era el necesitaú pa quien pediste limosna?
-  ¡Señor!... yera yo.
-  ¿Tú?
-  ¡El mesmu!...
-  ¿Y qué necesidad tenías?
-  Taba muertu de sede, que ye pior que pasar fame.
-  ¡Ave María Purísima! Y con la peseta compraste agua habiéndola buena y abundante en el pueblo
-  ¡Cá! Non siñor; compré sidra, porque el agua ye pa les ranes y la sidra mata los microbíos.
D. Xuán enarboló el bastón... pero el Carusu, antes que lu esfuñicara, fuxó diciendo; “esti mundu ye un fandango y el que no le baile un tontu; esta ya cuayó”

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